Bueno, la verdad es que estoy bastante hasta los cojones. Quién lo iba a decir, esta mañana me había levantado animado.
Este domingo hay una mereth que hacen “conjuntamente” el smial de Númenor y el smial de Hammo. Pero creo que no iré. Ultimamente estoy perdiendo el gusto por las reuniones multitudinarias.
Siento unas ganas terribles de llorar. ¿Qué ha pasado con aquella ilusión que sentía antes cuando participaba en una actividad de la STE? ¿Dónde se ha ido?
Alguien la ha destruido. Pero quién, no puedo decirlo, aunque no creo que se deba a una sola persona, ni a unas pocas. No... creo que como de costumbre la culpa es sólo mía.
Claro, es lo que tiene el camino de la consciencia. En última instancia uno es responsable de su propia vida, de su propia existencia. La culpa que puedan tener el resto de gente es nuestra vida es efímera, todo depende de cómo nos tomamos las cosas. El hecho de ser humanos es lo que hace un poco difícil cumplir esa regla. Si pudiese hacerlo no sería un hombre, sería un superhombre.
Algunas veces me siento tan solo...
Pero es un tipo de soledad extraño, que no nace de echar de menos a alguien, ni del deseo de tener gente a mi alrededor. No... es algo un poco más complicado, o vete a saber, tal vez más sencillo: me siento como si estuviera suspendido en el aire, mientras a mi alrededor ocurren cosas, como en una obra de teatro, cosas en las que no tengo ni voz ni voto.
Ninguna de mis acciones modifica el mundo, ninguna cosa que haga cambiará la obra de teatro. Y no veo salida alguna.
Shelob hoy ha mandado un mensaje... no, ha mandado un par, a la lista de Hammo. Me ha hecho ilusión leerla de nuevo en la lista. Es una luchadora, y pocas cosas me hacen tan feliz como verla ilusionada y con ganas de meterse de nuevo en la grieta del Monte del Destino que es esta vida.
No tengo nada para comer en la despensa, y en mi cartera hay cerca de un euro. Con un poco de suerte me alcanzará para una bolsa de patatas, pero ya puedo aprovecharla bien, porque no voy a poder comer nada más el resto del fin de semana.
Odio esta situación. Odio al puto banco de los cojones. Odio, odio, odio...
Claro, si nos ponemos “conscientemente” a analizar la situación, en cualquier libro de la mal llamada “nueva era” aparecerá la explicación: “Si odias, es porque te odias a ti mismo”. Es posible que tenga razón. Pero como he dicho arriba soy humano. Y este último año me ha hecho mucho más humano, me ha bajado de las nubes.
Claro que no me gusta demasiado lo que hay en la tierra, o por lo menos lo que conozco. Tal vez sea por eso que escogí un personaje que está permanentemente navegando por el cielo... un personaje que huyó del mundo y de los problemas, para transmitir un mensaje, en una misión que nadie había podido llevar a cabo antes... Eärendil, el más afamado marinero de todos los cantos antiguos.
Eärendil debía de ser un tío muy sencillo, a pesar de su estirpe, y valiente. Es probable que se encontrase con las cosas en vez de ir él a buscarlas; se le debía de dar mejor reaccionar que improvisar. Debía de llevar una espada y una cota de malla y se debía de considerar un Caballero, a pesar de no tener nunca oportunidad de demostrarlo en batalla. Debía de ser alguien hermoso. Debía de ser alguien intensamente vivo, pero no demasiado apegado a la tierra. Es decir, el perfil típico de un marinero enamorado del mar.
Es bastante probable que Elwing le pusiera los cuernos de vez en cuando, en sus largas ausencias a lo largo y ancho de los mares de Arda. Pero él cuando estaba con su esposa debía de hacer lo indecible para que ella se sintiese feliz, para que esos momentos vividos a su lado valiesen una vida entera. Lo consiguió.
Debía de ser un soñador, alguien que podía pasar horas y horas observando las estrellas, y dejando que su mente flotase dulcemente en suspenso. No debía de ser consciente de lo que aconteció después de que Vingilot apareciera en el cielo, de las esperanzas que encendió en los corazones de los Hombres y de los Elfos, de que su nombre aparece en canciones tan largas como hermosas.
Bueno, no me considero bello, pero aparte de este apunte, este pequeño esbozo de Eärendil se corresponde a mi persona.
Esto de escribir incoherencias no está nada mal. Es otra de las cosas que tengo que agradecerle a Shelob: que me revelase la existencia de esta página donde poder colgar mis pensamientos codificados en html.
viernes, marzo 28, 2003
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